Yu-mex o los charros mexicanos que conquistaron Yugoslavia

¿Pueden dos países tan lejanos geográfica y culturalmente como México y Yugoslavia proclamarse naciones hermanas? En la década de 1950, el país balcánico respondió que sí. En Caracol Spanish te contamos cómo fue que los charros del cine mexicano conquistaron Yugoslavia hasta crear una particular cultura musical conocida como yu-mex y que estuvo en la cima del gusto popular de la región de los Balcanes durante dos décadas.

Los volcanes y los Balcanes

En la década de 1950, la música y el cine mexicanos estaban de moda en Yugoslavia. Las películas de Emilio Fernández y otros directores de la época de oro del cine mexicano se exportaban rápidamente. No era extraño, entonces, ver a Carmen Sevilla o Julio Alemán doblados al bosnio, esloveno, serbocroata o macedonio.

YuMex, documental de Miha Mazzini sobre la relación entre México y Yugoslavia a través del cine.

La prodigiosa fotografía de Gabriel Figueroa se encargó de plasmar los paisajes de México en el imaginario de los yugoslavos. Para ellos, el ámbito rural mexicano estaba representado por esas bellas imágenes de magueyes y volcanes recortados contra el cielo.

El país balcánico recibió con particular entusiasmo las películas rancheras. Muchos jóvenes empezaron a imitar el estilo de las estrellas del cine mexicano. Pedro Armendáriz y Dolores del Río eran considerados la encarnación misma del glamour. Después, los jóvenes adoptaron la música regional mexicana que constituía la banda sonora de estas historias.

Al poco tiempo, la importación de música mexicana ya no satisfacía la demanda. En aquella península de Europa surgieron centenares de duetos, tríos, grupos y hasta mariachis para cantar música regional mexicana. Ellos tradujeron y cantaron en sus propias lenguas los éxitos musicales de la canción ranchera. A ese nuevo género se le llamó yu-mex.

Un día de vida en Yugoslavia

Esta desconcertante hermandad entre dos países tan lejanos que dio origen al yu-mex empezó gracias a Un día de vida (1950), de Emilio Fernández. En México, esta película protagonizada por Columba Domínguez y Roberto Cañedo pasó sin pena ni gloria. En Yugoslavia, en cambio, se convirtió en un clásico. Según algunos autores, fue el film más taquillero de la historia del país.

Columba Domínguez y Roberto Cañedo en Un día de vida

Se calcula que entre 1952 y 1953 se proyectó en Zagreb al menos 200 veces de forma ininterrumpida. La historia se desarrolla en los tiempos de la Revolución mexicana. La cinta cuenta los últimos días de un joven militar que va a ser fusilado por cuestiones políticas. Una madre sufridora, Juanita, y una escritora cubana que viajó a México para escribir un libro completan la tragedia.

Curiosamente, la única copia del original que existe de Un día de vida está resguardada en la Cinemateca de Belgrado. El rollo que se conservaba en México se perdió con el incendio de la Cineteca Nacional de 1982.

¿Pero cómo llegó este filme a los cines yugoslavos en primer lugar? La respuesta tiene que ver con una ruptura política entre aquel país y la URSS. Esto sucedió dos años antes, en 1948, por lo que el cine soviético fue prohibido.

Como república socialista, pero no alineada con la URSS, Yugoslavia enfrentó algunos problemas. Uno de ellos fue qué poner en los cines. No podía importar películas soviéticas, pero tampoco películas capitalistas de Hollywood. Fue entonces cuando descubrieron el cine mexicano.

La llegada del cine mexicano a Yugoslavia

Se cuenta que fue el guerrillero comunista serbio, Moša Pijade, quien descubrió el cine mexicano de la época de oro mientras estudiaba artes plásticas en París. Cuando se dio el rompimiento con la URSS, Pijade se había convertido en un colaborador cercano del entonces presidente de Yugoslavia Josip Broz Tito. Se dice que fue Pijade quien propuso importar películas mexicanas a Yugoslavia.

Para los dirigentes yugoslavos, el cine mexicano tenía, al menos, dos ventajas. La primera era el costo. Las películas de México eran más baratas que las producciones de Hollywood. La segunda era que las historias estaban llenas de referencias a la revolución, un mensaje que encajaba perfectamente con la retórica del gobierno socialista.

El mariscal Tito con sombrero mexicano

La canción yu-mex

Aunque la música yu-mex nació en la década de 1950, no fue sino hasta la década siguiente cuando alcanzó su auge. Primero, los “mariachis yugoslavos” se limitaron a cantar en español versiones de las canciones mexicanas. Después las tradujeron a sus lenguas y, con el tiempo, llegaron a crear sus propios temas.

A veces, algunos de las sones que adaptaban ni siquiera eran mexicanos, sino paraguayos o chilenos. Todos, sin embargo, cabían bajo la etiqueta yu-mex. De hecho, en Yugoslavia, en esa época a todo el que hablara español, se le identificaba como mexicano. Y si bien las bandas adaptaban las letras e introdujeron elementos musicales de su propia cultura, siempre conservaron elementos como la vestimenta de mariachis o los vestidos de china poblana.

Fue Nikica Kalogjera, un reconocido músico yugoslavo, quien percibió un enorme potencial en el yu-mex y, a partir de 1961, comenzó a grabar canciones que él mismo componía y cuyas letras escribía el poeta croata Boro Pavlović; “Sombrero” fue quizá el primer gran éxito compuesto con música de estilo mexicana y letra en serbocroata: el álbum en el que aparecía la canción vendió más de 100 mil copias.

La popularidad de los mariachis yu-mex

Un caso asombroso dentro del fenómeno yu-mex fue el de Slavko Perovic, uno de los artistas más exitosos del género, quien vendió un millón de copias de sus discos cuando Yugoslavia apenas tenía 16 millones de habitantes. “Los mexicanos y los serbios son muy similares. Como nosotros, son temperamentales. Cuando ríen, ríen de verdad. Cuando lloran, realmente lloran”, declaró alguna vez para la BBC.

También fue muy importante el montenegrino Nikola Karović, quien mientras realizaba su servicio militar en la marina yugoslava cantó un par de canciones mexicanas para honrar la visita del comandante Tito, el jefe político de Yugoslavia. Luego de escucharlo, el presidente ordenó que lo transfirieran a Belgrado para que asistiera a una escuela de música.

Los mariachis yu-mex

Karović terminó en la banda del ejército. Durante 33 años y medio cantó para Tito 102 veces y se convirtió en uno de sus cantantes favoritos. También cantó para los presidentes mexicanos Adolfo López Mateos y Luis Echeverría cuando visitaron el país balcánico. De hecho, Nikola Karović tiene el récord Guinness por ser la persona que ha cantado para el mayor número de presidentes extranjeros.

Asimismo vale mencionar a Vokalni Trio, un trío conformado en Belgrado, que fue de los primeros grupos yugoslavos que imitaron la música mexicana y cosecharon éxito desde 1953. Tocaban la música de las películas mexicanas más populares, pero también temas paraguayos y de otros países latinoamericanos mezcladas con un estilo de la costa dálmata.

Pese a su popularidad, el yu-mex no resistió a la oleada del rock y el pop que vino en la década de 1970. Aunque hoy es un género poco escuchado, aún las regiones más grandes recuerdan cuando la música mexicana enamoró a uno de los bloques comunistas.

El amor por la música mexicana

Ahora es tu turno. ¿Conoces la música ranchera? ¿Por qué crees que el cine mexicano y la canción ranchera se convirtieron en un fenómeno cultural en Yugoslavia? Practica tu español dejándonos un comentario.

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