Tres cineastas españoles esenciales para el cine mexicano

En 1936, en España, los militares se sublevaron contra el gobierno republicano. El conflicto bélico expulsó a gran parte de la élite intelectual de aquel país. Muchos artistas e intelectuales emigraron a América Latina y uno de los destinos más populares fue México. Así llegaron a la República mexicana cineastas españoles como Luis Buñuel, Francisco Elías Riquelme y Carlos Velo.

¿Cuál fue la principal razón de la migración de españoles a México? Sin duda la simpatía del presidente Lázaro Cárdenas con la causa republicana. De hecho, desde 1937 Cárdenas abrió las fronteras para que casi 500 niños españoles entraran a territorio nacional. Muchos de aquellos niños eran huérfanos por la guerra. A esto siguió la creación de  organismos gubernamentales de ayuda a los republicanos españoles. Se trataba de instituciones que apoyaban a los exiliados durante su traslado e instalación en México, ofreciéndoles alojamiento y trabajo.

Una gran cantidad de académicos e intelectuales se volvieron mexicanos adoptivos. Había representantes de todas las áreas del pensamiento, pero sobre todo artistas y humanistas. Buñuel, Riquelme y Velo llegaron al país en la génesis de la época de oro del cine mexicano. Ellos contribuyeron a la creación de obras emblemáticas del séptimo arte mexicano. En Caracol Spanish te invitamos a conocerlos.

El más prolífico de los cineastas españoles en México

Francisco Elías Riquelme

Francisco Elías Riquelme nació en Huelva, España, en 1890. Tenía ocho años la primera vez que presenció una proyección cinematográfica. Una imagen que, confesó en su autobiografía, “guarda en el trasfondo de su memoria”. El impacto de aquel primer acercamiento al cine, en 1898, definió su destino. Sus primeros trabajos relacionados con la industria cinematográfica los hizo en París y después en Nueva York.

Fue el segundo cineasta español en filmar una película sonora, El misterio de la Puerta del Sol (1929). Aunque de la primera no se conserva ninguna copia, así que la suya es la más antigua que existe.

Durante la guerra civil, fue uno de los pocos cineastas españoles que continuó realizando películas de ficción. Pero en la primavera de 1938, los intensos bombardeos sobre Barcelona destruyeron la casa donde vivía su madre. Como consecuencia, el cineasta y su madre decidieron mudarse a México. Iba a ser un viaje de poca duración, pero se convirtió en una estancia de diez años.

Elías Riquelme en México

En México, Francisco Elías Riquelme comenzó primero a trabajar como guionista y al poco tiempo se consolidó como realizador. En la década de 1940 logró filmar con una regularidad que no tuvo en ningún otro momento de su carrera. Entre 1938 y 1948 dirigió ocho largometrajes en los que trabajó con reconocidos actores del cine nacional. Nombres como Sara García, Pedro Armendáriz o Roberto Cañedo están incluidos en los repartos de sus películas.

Filmografía mexicana de Francisco Elías Riquelme

  • Calumnia, 1939;
  • Mi madrecita, 1940; 
  • El milagro del Cristo, 1940; 
  • La epopeya del camino, 1941; 
  • La canción del plateado, 1941; 
  • La virgen roja, 1942; 
  • Sierra Morena, 1944; 
  • No te dejaré nunca, 1947;
Fragmento de El misterio de la puerta del sol

El primer encuentro de Elías Riquelme con México

A pesar de todo lo que logró, su primer contacto con el país fue muy amargo. El cineasta español vino a México emocionado por un supuesto contrato para dirigir al gran comediante Cantinflas. Al llegar descubrió que el acuerdo era falso. Estaba tan desanimado que en su libro de memorias, Anatomía de un fantasma, anotó:

Es la quinta vez que cruzo el Atlántico, pero esta vez dejo atrás todas mis esperanzas e ilusiones. Me alejaba de España en un momento crucial de mi vida, cuando después de una durísima lucha de cerca de treinta años había logrado alcanzar una meta que me había señalado. Con nuestra llegada a Veracruz en los últimos días del mes de octubre de 1938 se cierra un capítulo de mi vida y se inicia uno lleno de amarguras, de calamidades y fracasos.

Afortunadamente, se equivocó.

El más mexicano de los cineastas españoles

Carlos Velo

Carlos Velo es considerado padre del documental español. Llegó al cine luego de haber estudiado medicina y ciencias naturales. Después de haberse dedicado a la investigación entomológica como becario y a la docencia como profesor universitario. Su activismo intelectual combinó su formación como científico y cineasta para oponerse al movimiento franquista.

Podríamos pensar que Velo ya estaba predestinado al séptimo arte. Siendo aún estudiante de Biología en Madrid, a finales de la década de 1920, tuvo un encuentro singular. Su profesor de histología le encargó que le llevara a Luis Buñuel unas hormigas rojas de la sierra de Gredos. Las hoy icónicas hormigas que el cineasta aragonés utilizó en la escena de la mano horadada de Un perro andaluz.

Cine y activismo antes de México

El primer encuentro de Velo con el cine se consolidó en Madrid. Primero en el cineclub que el propio Buñuel gestionaba en la Residencia de Estudiantes. Más tarde, con la fundación a cargo del propio Velo del cineclub de la Federación Universitaria de Estudiantes, en 1933. Al año siguiente, Velo realizó sus primeros cortos y documentales, iniciando una carrera que nunca abandonaría.

Desde entonces, la policía ya era un dolor de cabeza para él. En esa época estaba prohibido proyectar películas rusas consideradas peligrosas, como el Acorazado Potemkin. Además, se encontraba en constante vigilancia. Al cineclub que dirigía, acudían notorias personalidades de la izquierda intelectual, como Federico García Lorca y Luis Buñuel.

Al desatarse la guerra civil y convertirse en perseguido político, escapa a México. En este país comienza a dar clases de fotografía científica en el Instituto Politécnico Nacional. Además de la academia, Velo vuelve a incursionar en el cine, su gran amor.

Al poco tiempo, el productor Manuel Barbachano Ponce se interesa en él para realizar un documental sobre ciencia. Además, funda un programa de cortometrajes artísticos y científicos. Con él participan los escritores Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez, entre otros.

Un cineasta español que llegó para quedarse

A pesar de su origen, Velo es el más mexicano de los cineastas españoles que llegaron con el exilio. En este país desarrolló su carrera cinematográfica e incursionó en el largometraje de ficción, atreviéndose a llevar al cine una de las obras cumbres de la literatura mexicana: Pedro Páramo de Juan Rulfo

Pedro Páramo de Carlos Velo

Tuvo también a su cargo la dirección del Noticiero Mexicano (EMA). Trabajó en más de veinte producciones, entre cortos, documentales y largometrajes, en nuestro país. Pero sin duda, una de sus aportaciones más importantes fue la fundación del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) con la ayuda de Luis Buñuel. El CCC está considerado como una de las 25 mejores escuelas de cine del mundo.

El más reconocido de los cineastas españoles en México

Luis Buñuel

Luis Buñuel es, indiscutiblemente, uno de los más grandes cineastas del siglo XX. Creador de obras maestras que definen a la perfección la estética del surrealismo. Su obra es resultado del trazo entre la realidad y el sueño.

Cuando estalló la guerra civil española, Buñuel ya había grabado algunas producciones memorables. Un perro andaluz (1929), La Edad de Oro (1930) y Las Hurdes: Tierra sin pan (1933), son reconocidas internacionalmente.

Al salir de España, fue contratado por la productora estadounidense Warner Brothers para realizar doblajes, además de trabajar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Pero llegó a México en 1945 por intermediación del escritor Fernando Benítez, y se nacionalizó mexicano en 1949. Aquí reinició su carrera cinematográfica, por la cual obtuvo premios como director y guionista.

México visto por los ojos de Luis Buñuel

No obstante, su primera película en tierras mexicanas, Gran casino (1947), resultó ser un fracaso en taquillas. Esto provocó que Buñuel pasara un par de años sin filmar, en los que sobrevivió del dinero que le enviaba su madre. Fue hasta 1949, cuando grabó su segunda cinta: El gran calavera (1949), que pudo ver una luz al final del túnel.

Después de observar el trabajo de reconocidos cineastas como Alejandro Galindo e Ismael Rodríguez, notó que retomar temáticas sobre la pobreza y la marginación en México resultaba exitoso e interesante. Fue así que le propuso al productor Oscar Dancigers el argumento de una de las producciones más memorables de la década de los cincuenta: Los olvidados (1950).

Reportaje sobre Luis Buñuel y Los olvidados

Al presentar esta película, recibió toda suerte de críticas debido al crudo retrato de la población marginada. No obstante, después de ser laureada en el Festival de Cannes regresó al país con una excelente recepción del público. Buñuel continuó cosechando éxitos con sus películas filmadas en México, hasta alcanzar la prestigiada Palma de Oro por Viridiana (1961), protagonizada por Silvia Pinal.

Y aunque quizá se pueda afirmar que las mayores obras de Buñuel fueron las últimas, filmadas en Francia, como El discreto encanto de la burguesía (1972) o El fantasma de la libertad (1974), bien vale la pena recordar que el esquema básico de esas dos películas ya está asentado en una discreta obra maestra mexicana: El ángel exterminador (1962).

Practica tu español

¿Ya conocías a alguno de estos cineastas españoles? ¿Has visto alguna de sus películas? Practica tu español dejándonos un comentario.

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